Desde mediados de noviembre se han producido ataques a barcos en el Mar Rojo/Golfo de Adén, creando riesgos de seguridad que pueden causar interrupciones en el servicio.

Las fuerzas hutíes en Yemen han atacado múltiples barcos en el Mar Rojo. Ante el aumento de la amenaza y la frecuencia de los ataques y, como resultado, de que muchos buques se están desviando del Canal de Suez, la comunidad marítima internacional se está movilizando para restablecer la seguridad aunque, de momento, el número de ataques sigue en aumento.

Como consecuencia, todas las navieras han anticipado interrupciones en el servicio y ya están cambiando esta ruta para evitar la zona, desviando las naves hacia el Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica.

La consecuencia directa en estas rutas es su afectación con plazos de entrega más largos y tarifas de flete más altas, ya que las rutas alternativas son más largas elevan los costes operacionales.

No obstante, gracias a estas otras rutas y al exceso de capacidad disponible, las operaciones deberían desarrollarse razonablemente bien y el transporte internacional no debiera verse afectado en una continuidad razonable. Además, la movilización internacional para evitar los ataques debiera traducirse en que el actual problema sea solucionado en el corto plazo.

El Canal de Suez es la ruta más corta para el tráfico marítimo desde Asia al Mediterráneo y Europa, además de otros destinos. El desvío alrededor del extremo sur de África añade entre 7 y 10 días de viaje para los barcos que navegan hacia el norte de Europa o América del Norte. Al mayor tiempo de navegación se añaden mayores costes de combustible, personal, emisiones de CO2, …

El Canal de Suez es una vía esencial en el panorama del transporte marítimo mundial, con entre 50 y 60 buques transitando cada día, aproximadamente 19.000 por año, incluyendo el 30% del tráfico mundial de contenedores y más de un millón de barriles de petróleo crudo por día.