En los últimos tiempos la logística se ha convertido en un factor estratégico de primer orden para las empresas. Los cambios en el comercio internacional son evidentes y hay signos que auguran mayor congestión y retrasos. La pregunta que surge es si las empresas pueden hacer algo a este respecto.

Diario del Puerto, en su número de 27 de Julio, se hace eco de un artículo de opinión de nuestro director de Aduanas Alex Hormaechea. Transcribimos literalmente la publicación.

Las cadenas de suministro se encuentran desequilibradas y son muchas las industrias que han interrumpido su producción debido a la escasez de aprovisionamientos. Un desequilibrio ocasionado en primera instancia por la pandemia del COVID-19, luego por la congestión del transporte y ahora por la guerra en Ucrania. El hecho objetivo es que la capacidad de fabricación ha disminuido y está sujeta a factores más propios de la geopolítica que de la estrategia comercial de las empresas.

La gran mayoría de empresas incluyen la logística en sus planes estratégicos como un factor determinante para el crecimiento de sus actividades y consideran que la escasez logística está teniendo gran influencia en su crecimiento.

De 2022 se esperaba fuera una continuidad del 2021: fletes altos pero con tendencia a estabilizar la escalada. Pero se nos disparó la inflación, se declaró una guerra de imprevisibles consecuencias y escaló el precio del petróleo.

Las empresas se preguntan hasta cuándo pueden esperar a que bajen las tarifas del transporte y mejore la disponibilidad de espacio. La respuesta es… en el 2022 aún no.

Y EN ESTE ENTORNO, ¿PODEMOS HACER ALGO?

No podemos cambiar el mercado ni predecir el futuro, pero existen otras formas de trabajar y figuras aduaneras que ayudan a crear una mayor resiliencia y agilidad en el panorama del comercio internacional.

EL NEARSHORING

En este entorno afloran medidas en la cadena productiva, como el nearshoring que vuelve a contar con centros de producción y almacenamiento más cercanos al cliente final y con  la capacidad de ofrecer respuestas más inmediatas. Este tipo de medidas no gozan de los menores costes de producción de Lejano Oriente pero evitan la congestión y altos precios de transporte, tienen un mayor control de su cadena productiva y minimizan los riesgos.

LAS AUTORIZACIONES ADUANERAS

De la misma forma, ahora es el momento de aprovechar las ventajas fiscales que ofrece la normativa  aduanera y equilibrar los flujos de caja. El régimen aduanero comunitario contempla las autorizaciones aduaneras, de gran ayuda en el panorama comercial internacional actual.

El ADT (Almacén de Depósito Temporal) permite el almacenamiento y conservación bajo un régimen suspensivo donde no se liquidan ni la deuda aduanera ni tributaria durante un plazo de 90 días, periodo más que suficiente para regular o gestionar la demanda de los productos importados sin necesidad de pagar impuestos y aranceles antes de la venta. El ADT autorizado al almacenamiento conjunto también permite el almacenamiento temporal de mercancías destinados a la exportación.

Si los bienes importados requieren más que el mero almacenamiento  en España, la figura del Depósito Aduanero permite operaciones usuales de manipulado (división o separación, adición, sustitución de componentes, empaquetado, etc)  A diferencia de la autorización anterior este régimen aduanero especial permite el almacenamiento  sin límite temporal de mercancías no pertenecientes a la Unión en un régimen suspensivo.

Para el caso de la importación o exportación de mercancías sujetas a mercados de futuros, como los cereales, azúcar en bruto, cacao en grano, etc. o metales como el aluminio, estaño, cobre, plomo, etc. La figura más ventajosa es el DDA o Depósito Distinto al Aduanero. En este régimen se devenga el arancel que proceda pero queda suspendido el IVA a la importación y será el comprador final de la mercancía el que autoliquide el IVA correspondiente en el momento de la entrega.

Las citadas autorizaciones  puede ser solicitadas para las instalaciones propias de los operadores económicos así como de un partner logístico siempre y cuando la aduana donde tengan su domicilio fiscal perciba la existencia de una necesidad económica y no quede comprometida la vigilancia aduanera.

Las soluciones pueden estar al alcance de cualquier empresa y solo se precisa de conocimiento, experiencia y creatividad para resolver problemas. Ahora es imprescindible contar con un socio logístico que le ayude a redefinir las formas tradicionales de trabajar.